Guns of Fury es de esos indies que parecen pensados para recreativas, pero que va más allá, escondiendo en realidad un mapa enorme a lo Metroidvania detrás de toda la pirotecnia. Un run ‘n gun moderno, con sabor a Metal Slug, que apuesta por explorar, volver sobre tus pasos y exprimir un arsenal absurdamente variado de formas de hacer explotar cosas 🤩

Contexto y premisa
- Ambientado en un futuro cercano en plena crisis energética, el juego te pone en la piel de Vincent Fury, un agente especial enviado a rescatar al científico Dr. Klaus y recuperar la Tetra Cell antes de que se convierta en un superarma corporativa.
- El villano es A. Easton, magnate al frente de Easton Industries, que usa un complejo industrial-militar como si fuera su propio castillo de Castlevania, convertido en un enorme mapa interconectado lleno de fábricas, prisiones y laboratorios.
Guns of Fury combina fases que podrían pasar por un nivel clásico de recreativa con momentos en que el juego abre el mapa y te suelta para que explores, desbloquees atajos y vayas ampliando tu abanico de habilidades. No reinventa el género, pero sí entiende muy bien qué hace divertido a un Metroidvania y qué hace adictivo a un run ‘n gun, y lo mezcla sin que nada chirríe.
Jugabilidad: correr, disparar y explorar
El núcleo jugable se basa en correr, saltar y disparar en scroll lateral, pero con un diseño de mapa que exige memorizar rutas, usar el mapa interno y aprovechar el viaje rápido a través de camiones para no estar siempre pateando los mismos pasillos. El arranque parece lineal, con una secuencia a lo Metal Slug repleta de explosiones, pero pronto te capturan, escapas de una cárcel y el juego te deja explorar un “campo de batalla” gigante con múltiples biomas conectados.
- El control es muy preciso: correr, saltar, apuntar y alternar entre pistola, arma secundaria y granadas se siente natural tras unos minutos, aunque la distribución de botones puede requerir adaptación al principio.
- El mapa marca de forma general hacia dónde deberías ir, pero deja mucho margen para perderse buscando cofres, atajos y secretos; es menos fino que los grandes del género, pero cumple y se apoya en el viaje rápido. Aunque habrá veces que tras derrotar a un enemigo deberás explorar para que dado un momento o un suceso, el mapa vuelva a indicarte donde debes ir, así que explora 😊


La progresión tira de habilidades clásicas del género: doble salto, herramientas para acceder a nuevas zonas y gadgets que modifican cómo te mueves por el escenario, como suele suceder en el género metroidvania.

No es el Metroidvania más intrincado del mercado, pero sí mantiene un buen equilibrio entre “voy donde quiero” y “sé más o menos por dónde avanzar”, sin romper el ritmo de disparos.
Arsenal y combate: el espectáculo manda
Donde de verdad brilla es en el arsenal. Hay nueve grandes categorías de coleccionables: mejoras de personaje, armas primarias, secundarias, arrojadizas, cuerpo a cuerpo, accesorios, consumibles, ítems especiales y tesoros. Tu pistola principal tiene munición infinita, mientras que escopetas, lanzagranadas, rifles de francotirador y armas más exóticas consumen munición, obligando a elegir bien cuándo sacar lo gordo.
- Algunas armas secundarias sirven tanto para el combate como para el diseño de niveles, como un arma de hielo que congela enemigos para usarlos de plataforma o herramientas que permiten abrir caminos nuevos.
- Hay armas cuerpo a cuerpo y granadas que comparten protagonismo con las armas de fuego, más orientadas a limpiar grupos o rematar en distancias cortas.


Los jefes son uno de los puntos fuertes: robots gigantes, tanques absurdamente grandes y enemigos que ocupan más de una pantalla, con patrones bien definidos que exigen aprender sus ciclos más que aguantar disparando. La dificultad global se sitúa entre normal y ligeramente exigente, con picos más marcados en algunos jefes y un modo New Game Plus para quienes quieran volver a entrar al infierno con todo su equipo a cuestas.
Gráficos: pixel art de guerra industrial
Visualmente, Guns of Fury entra por los ojos como un homenaje descarado a los run ‘n gun clásicos, pero con la densidad de detalles y la paleta de color de un indie actual. El escenario principal funciona como un enorme complejo industrial futurista, dividido en zonas con identidad propia: patios militares, prisiones, laboratorios, fábricas y entornos exteriores más desolados.


- Las animaciones de explosiones, mechas y grandes cañones recuerdan mucho a Metal Slug: enemigos que saltan por los aires, chispas, chatarra y partículas por toda la pantalla.
- Los jefes están diseñados para impresionar, con mechas y tanques que se comen el plano y refuerzan la sensación de estar jugando a una recreativa “vitaminada”.
La interfaz y el mapa quizá no sean lo más vistoso del conjunto, pero hacen su trabajo y permiten seguir la progresión sin perderse en un mar de iconos. Es un juego que, en capturas, ya luce bien, pero que gana especialmente en movimiento, con todo explotando a la vez sin perder legibilidad.
Sonido y música
El sonido acompaña el tono bélico-arcade sin hacerse protagonista, pero aporta mucho al “feel” del juego: ametralladoras que rugen, explosiones profundas y robots que se desmoronan con crujidos metálicos muy satisfactorios. Cada disparo tiene el peso suficiente como para que no se sienta como un simple efecto reciclado, algo clave en un juego que se basa precisamente en disparar sin parar.

La banda sonora mezcla sintetizadores y guitarras con ritmos frenéticos en combate y temas más atmosféricos en secciones de exploración. No es de las que se quedan grabadas como un clásico instantáneo, pero sí aguanta el tipo y refuerza bien el tono de película de acción noventera con barniz futurista.
Ritmo, duración y rejugabilidad
La campaña se desarrolla dentro de un único gran mapa, con backtracking constante para llegar a nuevas zonas cuando desbloqueas habilidades, algo que puede entusiasmar a fans del género y cansar a quien busque solo acción directa. El contenido es generoso para un indie de este estilo, con muchas armas que probar, secretos a los que acceder y jefes que invitan a repetir combates para dominarlos.


- El guardado y el sistema de puntos de control funcionan a la perfección, y la frecuencia de respawn de enemigos a veces puede parecer excesiva pero da emoción ver como todos explotan y revientan mientras avanzas y te hace estar pegado a la pantalla.
- No incluye cooperativo, algo que muchos asocian de forma natural a sus referentes arcade, así que la experiencia es 100% para un solo jugador.
- Tiene varios finales, mas de dos, no os digo cuantos para no haceros spoiler así que la re-jugabilidad esta asegurada, además de un montón de secretos, mi consejo es que dispareis a las paredes y techos con frecuencia, y algunas misiones secundarias que desbloquean armas o equipamiento.
Valoración
Guns of Fury se siente como un cruce muy bien medido entre Metal Slug y un Metroidvania accesible: disparos contundentes, mechas, jefes descomunales y un mapa enorme que va abriéndose a medida que Vincent Fury se convierte en una máquina de guerra andante. No redefine el género ni falta que le hace; su objetivo es claro: ofrecer acción 2D directa, vistosa y con suficiente profundidad en exploración y armas como para enganchar durante muchas horas, en mi caso me duró mas de 11 horas, desbloqueando la mayor parte de las armas, equipamiento y coleccionables y mas de 95% del mapa, quedándome aún cositas por descubrir y algún final más, porque si, el juego tiene más de un final, habiendo desbloqueado dos en mi partida.
Es un juego ideal para quienes disfrutan tanto de limpiar la pantalla a base de plomo como de revisar el mapa buscando esa puerta que antes no podían abrir, incluso si a cambio tienen que tolerar algo de backtracking. En definitiva, para cualquiera que eche de menos los run ‘n gun clásicos pero quiera algo más que un pasillo lineal, este Guns of Fury es un tiro bastante certero.

Un saludo cruceter@s!